No es sangre, ni sirope de fresa: son los Alpes italianos tiñéndose sorprendentemente de rosa

«Como la nieve rosa en los picos / cuando sale el sol«. Así cerraba uno de sus poemas el escritor catalán Joan Salvat-Papasseit y, si os tengo que ser sincero, nunca he entendido bien qué es lo que quería decir. Siempre he imaginado que debía ser un efecto del amanecer sobre el Pirineo o una imagen alegórica, pero esta semana he empezado a temer que fuera otra cosa.

Y es que, en los últimos tiempos, varios glaciales de los Alpes italianos han empezado a teñirse de rosa, cada vas. No es algo habitual y, aunque muchos medios lo han calificado de misterio, la incógnita no está en el color (producido, casi con toda seguridad, por un alga groenlandesa) sino en cómo se las ha apañado para llegar hasta allí.


«Como la nieve rosa…»


Biagio Di Mauro, del Instituto de Ciencias Polares del Consejo Nacional de Investigación de Italia, lleva un tiempo estudiando el fenómeno en el glaciar suizo de Morteratsch y el italiano de Presena. Está convencido de que «el alga no es peligrosa, es un fenómeno natural que ocurre durante los meses de primavera y verano a latitudes medias, pero también en los polos». De hecho, muy especialmente en los polos.

Esta alga (Ancylonema nordenskioeldii) es una de las protagonistas de la llamada zona oscura de Groenlandia. El nombre es bastante descriptivo: en condiciones normales, el hielo llega a reflejar hasta el 80% de la radiación solar. Por eso durante años se ha considerado a las nieves de los polos como un sistema de refrigeración natural. Sin embargo, cuando aparece el alga, la fiesta se acaba.

El hielo se oscurece, empieza a acumular más calor y la fusión se acelera. Una vez llegamos a ese punto es difícil dar marcha atrás. El alga ayuda a crear las condiciones para crecer y expandirse a otras zonas cercanas. Es entonces cuando empiezan a verse los reflejos rojos y rosáceos en el hielo.


Basta con describir el mecanismo para intuir que la presencia de este tipo de algas no es buena noticia. No obstante, no sabemos qué papel juega en las dinámicas climáticas y, por eso, como explica di Mauro, «estamos tratando de cuantificar el efecto de otros fenómenos, aparte del humano sobre el calentamiento de la Tierra». Arañas lobo, nieve rosa… ¿quién sabe cuál será la próxima parada del cambio climático? .

Imagen | James St. John


La noticia

No es sangre, ni sirope de fresa: son los Alpes italianos tiñéndose sorprendentemente de rosa

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Jiménez

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