Vuelven los Mac de segunda clase: los modelos más asequibles quedan lastrados en un componente clave

Cuando el año pasado Apple lanzó sus MacBook Air con el chip M2 lo hicieron, como de costumbre, no diciendo nada sobre sus pecadillos. Pronto se descubrió que esos equipos tenían una pega importante si comprabas las versiones más asequibles. Ahora han repetido la jugada.

SSD de segunda. El problema vuelve a ser la unidad SSD de almacenamiento. En aquellos MacBook Air más asequibles esa unidad iba hasta un 50% más lenta que los modelos de MacBook Air que habían aparecido con el chip M1 dos años antes. El problema, que ya se había detectado también en los MacBook Pro 13 con ese mismo chip, se repetía.

Mac mini M2. Los nuevos Mac mini en su versión básica con capacidad de 256 GB vuelven a estar perjudicados en ese sentido. Ese componente clave que es la unidad SSD es de nuevo un componente «de segunda» al usar un solo chip de 256 GB en lugar de usar dos chips de 128 GB que trabajarían en paralelo. El rendimiento según algunos analistas baja entre un 30% y un 50%, convirtiendo así al equipo en una versión artificialmente empeorada.

MacBook Pro 14. Este mismo problema lo tienen los nuevos portátiles de Apple con el chip M2 Pro, que también usan un solo chip NAND en su unidad SSD base de 512 GB en lugar de combinar dos para esas transferencias que podrían beneficiarse del trabajo en paralelo de estos componentes.

Por qué es importante. Las unidades SSD de estos equipos son cruciales para un trabajo fluido con el equipo, sobre todo en escenarios en el que debemos transferir archivos de forma intensiva, pero también en otro apartado clave: el del uso del SSD como memoria virtual cuando la memoria principal —en este caso, la memoria unificada— integrada se agota y las aplicaciones piden más. En ese momento, contar con una unidad SSD más rápida es importante para que las aplicaciones se muevan con soltura y no notemos parones y tiempos de carga excesivos.

Apple siendo Apple. Este tipo de prácticas son ya tradicionales en Apple, que hace años lastraba los modelos de base de los iPhone con versiones de 16 GB que se quedaban muy cortas en almacenamiento rápidamente. Esa propuesta casi obligaba al usuario a dar el salto a los modelos siguientes, que tenían 64 GB. A Apple pasar de 16 a 64 GB le costaba 10 dólares, pero al usuario le costaba 100.

Ya puestos. Aquí la idea es la misma: si quieres no verte afectado por esas menores velocidades, tienes a tu disposición modelos superiores, pero te saldrán mucho más caros. En el Mac mini M2 pasar a la unidad de 512 GB te costará 230 euros más. En el MacBook Pro (M2 Pro), pasar de 512 GB a 1 T también impondrá ese incremento de precio. Y claro, cuando compras equipos de casi 2.500 euros, lo de acudir al «ya puestos…» es muy habitual entre los usuarios, y Apple parece saberlo.


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Xataka

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Javier Pastor

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